30 de octubre de 2017

La verdadera historia del Resplandor


Tiembla, tiembla… Buscando artículos para este mes del terror me topé con uno que me puso los pelos como escarpias (probablemente por el recuerdo de la peli y sus escenitas épicas).
¿Sabías que Stephen King se inspiró en un hotel real para la película del Resplandor? El buen hombre fue a pasar Halloween con su familia al «acogedor paraje» y la inspiración lo pilló cenando.

stephen king peliculas


«Esa noche soñé que mi hijo de tres años corría por los pasillos, mirando hacia atrás sobre su hombro, con los ojos dilatados, gritando. Estaba siendo perseguido por una manguera de incendio. Me desperté con un tremendo espasmo, transpirado entero, a una pulgada de caerme de la cama. Me levanté, encendí un cigarrillo, me senté en una silla mirando por la ventana a las Rocosas y, para el momento en que el cigarrillo se había deshecho, tuve el armazón del libro firmemente establecido en mi mente».

Este sueño, que Stephen King compartió con su biógrafo George W. Beahm, fue la gran inspiración que llevó al gran escritor de terror a escribir una de sus más aclamadas novelas: El Resplandor. Pero nada de esto habría pasado por su mente si no hubiera decidido visitar con su familia uno de los lugares más fantasmagóricos de Estados Unidos: el Hotel Stanley.

Sin escatimar en gastos, Freelan Oscar Stanley levantó, en medio de la nada, un enorme edificio de cuarenta y ocho habitaciones.
Situado en Colorado y a solo ocho kilómetros de la entrada al Parque Nacional de las Montañas Rocosas, el establecimiento –que King bautizó en su libro como Hotel Overlook– fue inaugurado en 1.909 con la intención de alojar a la creciente clase alta urbana del país, para que pudiera vivir unas vacaciones en un entorno natural salvaje sin renunciar a las comodidades.

Freelan Oscar Stanley (1849-1940), pionero del revelado fotográfico, la automoción y la construcción en hormigón armado, además de un respetado luthier, contrajo tuberculosis y decidió recorrer los 3.200 kilómetros que separan Massachussets de Colorado para respirar aire fresco. Su mujer y él acabaron en Estes Park y, tras pasar todo el verano en las montañas, su salud mejoró notablemente.


hotel del resplandor
Impresionado por la belleza del valle, Stanley decidió construir un hotel en el que pudieran alojarse sus amigos de la alta sociedad de Nueva Inglaterra. Sin escatimar en gastos levantó un enorme edificio de cuarenta y ocho habitaciones con ascensor hidráulico, alumbrado eléctrico y de gas, agua corriente y teléfono. El hotel contaba incluso con una flota de coches a vapor de 12 plazas diseñados por el propio Stanley para llevar y traer a los huéspedes a la estación de tren, situada a 30 kilómetros.

Durante sus años de esplendor el hotel recibió la visita de personalidades como Theodore Roosevelt, Bob Dylan, Billy Graham, el emperador Hirohito de Japón o John Philip Sousa, pero, pese a la dedicación de Stanley, el proyecto fue un fracaso. El establecimiento solo abría en verano (el hotel no contó con calefacción hasta 1983) y no lograba atraer a la suficiente clientela para que salieran las cuentas. En 1926 su fundador lo vendió a una compañía privada creada con la única intención de gestionar el establecimiento y en años sucesivos fue cambiando de manos, mientras el hotel entraba en decadencia.

No ayudó tampoco que empezaran a circular rumores que aseguraban que el hotel estaba encantado. Las historias de fantasmas aparecieron poco tiempo después de la inauguración. En 1911, Elizabeth Wilson, una de las camareras de piso se electrocutó durante una tormenta. Aunque no murió, en la habitación donde recibió la descarga, la 217, empezaron a registrarse fenómenos supuestamente paranormales.

hotel Stephen King

Con los años, los huéspedes y el personal se convencieron de que en el hotel pasaban cosas extrañas: desde ropa que salía por arte de magia de la maleta, a elementos que se movían o luces que se encendían solas y extraños ruidos de niños jugando en un lugar en el que solo había adultos.

Medio siglo después de su inauguración, en los años 70, la zona de las Montañas Rocosas –que había sido declarada parque Nacional en 1915, gracias en parte al esfuerzo de Stanley– era un centro turístico de primer orden, pero el hotel Stanley estaba al borde de la quiebra: a los ricos allí no se les había perdido nada y los viajeros mochileros no podían pagar el precio. Pero fue entonces cuando el establecimiento recibió la visita de su huésped más insigne, que cambió para siempre su historia y le devolvió los visitantes.



La verdadera historia del fantasma del hotel de 'El Resplandor'
El mejor resort para un escritor de terror

Tras publicar sus dos primeras novelas, Carrie y El misterio de Salem´s Lot, Stephen King empezaba a ser un escritor conocido, pero quería que su nueva novela fuera distinta o, al menos, que no estuviera ambientada en Maine. Así que abrió un atlas de Estados Unidos, lo puso sobre la mesa de la cocina y busco al azar un lugar donde ambientar su próximo libro. Su dedo cayó sobre Boulder, Colorado, y a principios de 1974, junto a su esposa Tabitha y sus dos hijos Naomi y Joe se mudó a la otra punta del país.
Con motivo de la festividad de Halloween, King decidió pasar unos días de vacaciones junto a su mujer y, buscando lugares cerca de su nueva casa, dio con el Hotel Stanley. Tal como se cuenta en su biografía, el escritor se registró en el hotel un 30 de octubre. Justamente en la habitación 217. «Cuando llegamos, estaban a punto de cerrar por final de temporada así que éramos los únicos huéspedes del hotel, con todos esos largos y vacíos pasillos...», explicó el novelista.
stephen king libros
La noche de su llegada, el matrimonio King pidió el único plato disponible a esas alturas en el restaurante del hotel. «Las sillas estaban encima de las mesas, estábamos solos —relata el escritor—. La música hacía eco en el pasillo y fue como si Dios me hubiese puesto allí para escuchar y ver esas cosas. Cuando me fui a la cama esa noche, tuve el libro en mi mente».



Tras la cena, Tabitha se marchó a la cama, pero su marido, suponemos que en busca de inspiración para su libro, decidió dar un paseo por el hotel vacío. Y, como no podía ser de otra forma, acabó en el bar donde empezó a barruntar el personaje de Jack Torrance, el protagonista de El resplandor.

El libro se publicó tres años después de la visita de King al hotel, en 1977, y fue su primer superventas, el que le consagró como el gran autor de terror del momento.

En 1980, Stanley Kubrick estrenó su famosa adaptación de la novela. Y, aunque ninguno hace referencia al hotel real en el que se ambienta la historia, pronto el Stanley empezó a recibir cientos de visitantes que buscaban ver a sus famosos fantasmas.



Un imán de lo paranormal

En cuanto los dueños del Hotel Stanley percibieron que su fama de fantasmagórico podía atraer más turistas de los que ahuyentaba empezaron a promocionar esta faceta del establecimiento. Después de un siglo de recopilar espíritus, puede leerse en su página web, «el hotel ha sido reconocido por los especialistas y expertos en el campo de la investigación paranormal como uno de los sitios más activos de la nación». 

Y, claro está, desde que el hotel atrae a todo tipo de cazafantasmas, no dejan de sucederse los avistamientos.

En 2006, el equipo del programa Ghost Hunters realizó allí una de sus investigaciones. Descubrieron que muchos de los supuestos fenómenos fantasmales tenían una explicación racional y eran fruto de corrientes de viento o el funcionamiento de las tuberías, pero no lograron explicar otros incidentes, como cuando durante el cambio de la película de la cámara una mesa se elevó medio metro en el aire.

La Rocky Mountain Paranormal Research Society también ha realizado investigaciones en el hotel y no encontró ningún fenómeno extraño. La mayoría de los incidentes conocidos por el personal del establecimiento podía justificarse debido a los ruidos de mapaches que merodean por el tejado del hotel, cristales de ventanas sueltos e, incluso, cazafantasmas aficionados que se dedican a merodear alrededor del hotel de madrugada.

fantasma hotel resplandor
Henry Yau sacó esta foto supuestamente en el hotel Stanley.
Pero, pese a que ni siquiera los investigadores de lo paranormal han encontrado nada demasiado extraño en el hotel, sus visitantes siguen asegurando ver fantasmas día sí y día también. ¿Por qué ocurre esto? Según explica Benjamin Radford en Discovery News, el contexto juega un importantísimo rol en la aparición de supuestos fenómenos paranormales.

Es decir, cuando la gente saca una foto con doble exposición, motas de polvo o sombras extrañas en un partido de fútbol o una fiesta de cumpleaños, las borra pensando, lógicamente, que es una foto mal hecha. Pero cuando hacemos fotos de ese estilo en sitios donde pensamos que hay actividad paranormal, estamos convencidos de que hemos sido testigos de un fenómeno inexplicable.
La sugestión es poderosa, y nuestras expectativas pueden influir, e influyen, en nuestras interpretaciones. De alguna forma, vemos lo que esperamos ver, y esto incluye a los fantasmas.

Probablemente, no haya nada de mágico en el Stanley, pero el lugar da miedo de verdad y tiene tanto encanto que merece la pena hacer una visita y pensar, aunque sea durante un día, que existen los espíritus.


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6 comentarios:

  1. Es muy interesante y demasiado tétrico, es que a mi este tipo de historias me ponen de nervios, pero veo que conforme pasan los años las soporto más, jaja. Además eso de pasarlo a un plano real, con testimonios y locasiones reales, esas historias son las que más miedo me dan, aunque vamos, ese hombre tampoco necesita de ello para escribir sus grandes novelas terroríficas. Besos!

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    Respuestas
    1. La verdad es que ya daba bastante miedo sin saber que el hotel existe, pero ahora ya... XD

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  2. Hola! Estas historias en películas o libros ya de por sí ponen los pelos de punta, pero cuando ya te dicen en qué están basadas y hay cosas reales...te da de todo! jajaja
    Nos gusta este tipo de entradas.
    Un beso

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    Respuestas
    1. Me alegro, seguiré trabajando en daros sustitos XD

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  3. ¡Hola!
    El resplandor da muy mal rollo pero de tantas versiones que he visto ya lo tengo muy asimilado y no me da tanto miedo...creo. Me gustan las historias que están basadas en hechos o lugares reales. Siempre es bueno informarse de todo.
    Un beso desde Jardines de papel .
    ¡Nos leemos!

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  4. Sí! Le aporta un punto extra de mal rollismo XD

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Gracias por participar.